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Ya dije que largar esa poesía meticulosamente calculada de improperios no debe ser un recurso a desperdiciar. O imagínense a alguien como Zulma Lobato desparramando todo su talento y su talante en un vaso de precipitado. Un desperdicio. Veamos hoy, después de la encuesta de siempre, sólo algunas de las causas que engendran esa putrefacción interna de forma totalmente legítima.

1) La impotencia:

No, no hablo de los pobres tipos que sufren porque no se les para la pija. Hablo de ese sentimiento de fragilidad e inferioridad que a veces llegamos a sentir los seres cuasi-humanos. Retenemos tanta fuerza, como pedo en velorio, que tendemos a estallar en un seco y fuerte vocablo soez que sólo se justifica en la defensa personal. Esa puteada es como sacar pecho y enfrentar el ‘mostro’ que nos hace cagar en las patas.

2) La puteada del otro:

Ninguna legitima más que ésta. Si el otro por algún motivo nos putea, estamos habilitados un 200% para mandarlo bien a la concha de su madre. Quién carajo nos viene a putear? Nadie, ningún forro tiene por lo general derecho a hacerlo ex nihilo (de la fucking nada). Algunos autores criticarán (ponele) que esta causa es contraproducente, pues genera que la violencia vaya en franco ascenso sin encontrar un punto final. Sin embargo, esos tipos son una manga de soretes mal cagados que en vez de estar ayudando a los niños pobres del África se dedican a desacreditar a un simple mortal.

3) Largas colas o esperas al teléfono:

Por supuesto que no es un buen culo de lo que estoy hablando, lo que puede hacer largar un ‘halago soez’ o ‘piropo obrero’ hacia el monumento al bicicletero que se nos enfrente. Acá estamos tratando un tema que todos odiamos: en la Era de la Informática, la Mar En Coche y la Puta Que Lo Parió todavía tenemos que hacer largas colas para esperar algo. Una inmundicia. La inoperancia de aquellos que no saben establecer un buen servicio de atención, cobranza, asistencia o lo que poronga sea por un medio EFICAZ. Porque también cabe, y mucho, la puteada efectuada al querido 611, o cualquiera sea el número de esa ruleta rusa de desperfectos técnicos con musiquita endemoniada en la que si tenés suerte te solucionan el problema. La mayoría de las veces, de todos modos, sólo queda sonando…

4) Pisar una baldosa floja:

No tiene mucha explicación. Mojarse ese pantalón que te acabás de poner limpito, ya sea para ir al laburo, a la facultad, para salir, es una ‘causal de puteada’. No es contra nadie, ni siquiera contra el hijo de mil puta que nunca cuidó su vereda, sino que es una injuria al cosmos que tanto te cagó desde arriba de un poste y se merece ‘justicia por mano propia’. Como el cosmos es inabarcable, la mejor manera de vengarse es surtirle una procacidad con profundidad, ya sea marcando las ‘n’, por ejemplo, de ‘la-coNNNcha-de-su-reputa-madre’.

5) Pisar mierda:

Pueden decir que es un indicio de suerte y más, pero es una bosta pisar bosta. Y aún más mierda es pisar mierda fresca. Sentir esa crema que va rendija por rendija del calzado no nos deja remedio más que arrancar el seguro de la granada de la infamia ante el mundo, sin vergüenza alguna. No se imaginan si el tereso llega a ser tan nuevito que podemos ver que el dueño del can que expelió la torta nos está mirando de reojo. Ahí la puteada (y dependiendo del día, la trompada) va dirigida. Este blog, sin embargo, no recomienda las prácticas tortuosas con la mierda del inconsciente pichicho en la persona del dueño tales como hacer lavar el calzado con la lengua, etcétera.

Ése fue el último de hoy, así que el próximo estará como en un mes a menos que justo ésto sea un éxito de la puta madre, lo cual dudo. Veo que ya a esta altura estamos los 1.769 visitas, lo que aún me deja la esperanza de tener 1.772 para el próximo post.

Hasta la vista, béibi.

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Luego de un par de entradas, un tiempo prudencial y la lamentable noticia de que pareciera que este blog ‘no es para todos’ debo hacer este test, este ‘curso de ingreso’ al mundo de poca fantasía que planteo. No era mi intención que éste blog sea selecto ni la será nunca, pero si alguna gente de segunda clase, de una ceguera pacata no puede ver la transparencia y cristalinidad de la propuesta, que se vayan a la concha de su madre.

Fiel al estilo, el test está compuesto de cinco ‘encuestas’ muy parecidas a las poco logradas hermanas de revistas que decoran livings, hablan de los beneficios del garbanzo de Chipre o previenen las hemorroides con barras de hielo.

Mayoría de respuestas A: Rajá de acá y no vuelvas hasta que hayas pasado más de 3 horas vociferando música bailable arriba de un parlante con litros de cerveza encima y sosteniendo una jarra loca. Otra forma de expiar tus pecados podría ser que tuvieras el servicio doméstico en blanco o dejaras de mirar a la gente de tez ‘no tan albina’ como la tuya SIN desdén. Por el momento, sólo podés volver a entrar y hacer que tus conocidos entren para sentir un poco de ‘cosita’ en el pecho.

Mayoría de respuestas B: Puede ser un golpe duro para vos entrar a este blog. Estás como saliendo del huevo, y no del de tu viejo, estás saliendo de la implosión intelectual que significa dejar afuera un montón de otras expresiones. Estás un paso más cerca en la colaboración con la paz mundial. Se acabó ese juego que te hacía feliz, hay que ser honesto para sentirse bien y poder llegar al otro. Animate! Y, sí, sabé que siempre pudiste dejar de ver coger a los elefantes en NatGeo y poner otra cosa…

Mayoría de respuestas C: Rajá de acá y no vuelvas hasta que Censura sea tu segundo nombre, no vuelvas hasta que pases 24 horas escuchando música de cámara y recitando poemas de ‘Fervor de Buenos Aires’. Por favor te lo pido! NO QUIERO QUE ME SERRUCHES EL PISO! Se nota que vos o ya eras parte de Ácido RIA-crónico, o por lo menos, tenés esa esencia, ese ‘olorcito’ a damier que de vez en cuando tenemos que largar. Ya te viste, sos como un hornillo, que larga olor rico a jazmín hasta que se acaba el aceite y comienza a echar una putrefacción importante. Sólo puedo decirte: HOLA HERMANO!

El colmo de los colmos sería que después de esto me llame alguna porongo-revista para que haga sus mensuales (o menstruales, vaya uno a saber) tests de personalidad.

Nada más por ahora, nada menos.